Los viajes de Valentina: Hay que sacarle brillo a los atractivos turísticos

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Diseñar un plan:

El atractivo turístico de un estado no depende en exclusiva de su naturaleza. Requiere de estupendos servicios, buena vialidad, seguridad, señalización, gastronomía, promoción de sus fortalezas y definición del tipo de visitante de acuerdo con lo que se ofrece.

No todas las regiones pueden venderse de la misma forma. Es muy probable que casi ningún estado de Venezuela haya realizado un estudio serio de cómo se ven, a quién le interesan y de qué manera se van a ofrecer a ese público.

 

Tampoco existe un registro de sus servicios, ni un análisis que indique si hay una gastronomía típica de calidad que sus habitantes puedan mostrar con orgullo; o cuál es la mejor época para visitar el lugar y cuánta capacidad tiene para recibir turistas en la temporada alta. No ahondan en cuestiones como si realmente vale la pena dedicarse al turismo o si la fortaleza del sitio está más bien en la agricultura. O si son las convenciones son un mercado viable.

Es necesario hacer un estudio serio –efectuado por el sector privado y la gente de la industria– para definir las políticas que conducirán el turismo. Lograr que al Gobierno regional lo apoye ante el Gobierno central y le otorgue los recursos. Es lo que se llama “Plan de gestión turística para el estado”. De lo contrario estaremos siempre dando tumbos. Es pertinente recordar esta urgencia de cara a las elecciones regionales. El impuesto del 1% que todos pagamos debe ser invertido en el estado que lo paga. Llegó el momento de hacer valer los derechos.

Las regiones playeras

De tanto andar por ahí, podemos dar consejos generales para las regiones cuya fortaleza es sol y playa. Ante todo hay que resguardar la zona de arena franca y amplia para el disfrute: no permitir que se coloquen restaurantes pegados al mar.

También disponer de máquinas para limpiar la arena y de un equipo que lo haga con profesionalismo. No aceptar jamás la entrada de carros al área de playa. Siempre mantener la limpieza y velar por el medio ambiente, incluso de los fondos marinos.

 

Las bondades del sur

Al sur del Orinoco se despliega lo más generoso de nuestra naturaleza exuberante. En la Gran Sabana tenemos que sensibilizar a la visita. Los pemones tienen que ser ejemplo y defensores. Una buena señalización para que no se abran nuevos caminos. Construcciones pequeñas, con materiales de la zona y que se parezcan a la naturaleza. Donde hay tanto espacio de carpas hay que tener más baños. Indicaciones precisas para la seguridad y el cuidado del medio ambiente. Fomentar la visita fuera de temporadas altas con la oferta de la soledad. Diseñar más rutas donde el atractivo sean los valores de la cultura pemón, como ha hecho la gente de la Cooperativa Emasensen en Kavanayén. Definir la capacidad de carga de los tepuyes e impedir el acceso cuando se haya rebasado. Reglamentar la escalada en los tepuyes en lugar de prohibirla. Es un público especializado que genera trabajo entre los pobladores locales. Vale mencionar el ejemplo del Akopán.

En los Andes

Hay que involucrar a los campesinos en el turismo. Esto aplica para todo los estados andinos, de profunda vocación agrícola. Que los visitantes ayuden en la recolección de una cosecha, que aprendan cómo se siembra, cómo se cultiva. Que se abran los comedores de sus casas para servir alguna de las comidas luego de la cosecha. Sólo hay que ver el ejemplo de Andes Tropicales.

Es necesario fomentar actividades

En Mérida es excesiva la oferta de hospedaje y después la gente no tiene nada que hacer mientras anda por los páramos. En Trujillo y Táchira ocurre más o menos lo mismo. Senderos de interpretación por los páramos.

Son sólo algunas sugerencias para empezar a elaborar los planes en cada estado. Hay que fortalecer el turismo desde las regiones para extenderlo a todo el país. Estaré encantada de apoyar.

Fuente: www.elnacional.com